Sucot Shabat Jol Hamoed | סוכות שבת חול המועד: Sucot y las Nubes de Gloria

  • Sucot Shabat Jol Hamoed | Shabat intermedio de Sucot
  • Torah: Éxodo 33:12–34:26
  • Haftarah: Ezequiel 38:18–39:16
  • Brit Jadashá: Revelaciones 7:1–10

“Ahora, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que me hagas conocer tu camino, para que te conozca y halle gracia ante tus ojos. Y considera que esta nación es tu pueblo. Y Él dijo: ¿Mi presencia habrá de ir contigo y darte reposo?” (Éxodo 33:13-14)

gloriaLa lectura de la Torá para el Shabat Jol Hamoed es en realidad una porción tomada de la Parashat Ki Tisá, la porción que relata el incidente del Becerro de Oro.

En Ki Tisá, Moisés se relacionó con el Señor en el Monte Sinaí durante 40 días y 40 noches y recibió de él los Diez Mandamientos.

En su ausencia, los israelitas decidieron hacer de un becerro de oro su representante ante Dios.

Por supuesto, los israelitas ya habían experimentado el poder de su Dios invisible cuando Él milagrosamente los libró de Egipto.

Pero la razón que dan para querer el becerro en Ki Tisá, es que no saben qué le ha sucedido a Moisés, la persona de la que dependen por ser el representante de Dios. Ellos demandan una representación física de una deidad.

Al ver todo, Dios le informó a Moisés de los eventos que tenían lugar en el campo y el severo castigo que caería sobre los israelitas. Le dijo a Moisés que destruiría los hijos de Israel y los descendientes de Moisés los remplazarían. A la vista de esto, Moisés mostró un liderazgo real, y rogó a Dios para salvar a los israelitas.

Moisés descendió de la montaña con la garantía de que Dios que perdonaría al pueblo.

La porción de la Escritura para este Shabat, que se celebra durante los días intermedios de la festividad de una semana de Sucot (Fiesta de los Tabernáculos / Cabañas), se centra en las consecuencias del pecado del becerro de oro.

Algunos comentaristas judíos han sugerido que, en el pecado del becerro de oro, los israelitas estaban tratando de buscar a Dios en formas inapropiadas, formas tal vez influenciadas por su tiempo en Egipto.

Así, mientras que su deseo de buscar a Dios es encomiable, su método de búsqueda de Él no lo era.

Es Dios mismo quien nos muestra cómo acercarnos a Él, yendo tan lejos como dar a Su pueblo moadim (tiempos señalados) para encontrarse con él.

Esta Parashá, por lo tanto, denuncia la adoración de ídolos y declara que todos los varones de Israel tenían que presentarse ante Dios en las tres grandes festividades: la Pascua, la Fiesta de las Semanas (Shavu’ot) y Sucot.

“Celebrarás para ti la fiesta de las Semanas, la de las Primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la Cosecha al terminar el año. Tres veces al año comparecerá todo varón tuyo en presencia del Señor Adonai, Dios de Israel.” (Éxodo 34:22-23)

Su Presencia: Buscarla y Encontrarla

En esta Parashá, Moisés pide que la presencia de Dios habite con su pueblo.

Como su humilde líder que es tan consciente de sus necesidades, Moisés tiene el suficiente sentido común para saber que, si la presencia de Dios no va con ellos, entonces no querría ni siquiera intentar emprender el viaje.

“Y le dijo: Si tu presencia no ha de ir, no nos hagas subir de aquí.” (Éxodo 33:15)

¿Por qué era tan importante para Moisés que la presencia de Dios fuera con ellos? Moisés entiende que es la Presencia de Dios la que distingue a los israelitas de todas las demás naciones. La presencia de Dios revela a todo el mundo que Él está complacido con su pueblo. (Éxodo 33:16)

Él también pide a Dios que le muestre su gloria, una solicitud a la que Dios accede, pero sólo parcialmente. A Moisés sólo se le permitió ver la espalda de Dios, no Su rostro, porque nadie puede ver toda la gloria el rostro de Dios y seguir viviendo.

“Dijo también: No podrás ver mi rostro, pues no me verá el hombre y vivirá.” (Éxodo 33:20)

Dios instruye a Moisés a traer otras dos tablas de piedra hasta el Monte Sinaí para reemplazar a las que se habían roto en el incidente del pecado del becerro de oro. En estas tablas de piedra, Dios volvería a grabar los Diez Mandamientos (Lujot HaBrit, ‘Tablas del Pacto’).

Aquí, en el Monte Sinaí, Dios revela Su gloria a Moisés proclamando Su compasión, amor, perdón, y naturaleza justa en lo que se refiere a Sus “Trece Atributos de Misericordia.”

“Pasó pues el Señor por delante de él, proclamando: ¡YHVH, YHVH, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad, que guarda la misericordia a millares, que carga con la iniquidad, la transgresión y el pecado, pero de ningún modo justifica al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos, y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.” (Éxodo 34:6-7)

Dios confirma Su pacto con el pueblo de Israel por medio de Moisés, y le advierte que los israelitas no debían hacer ningún tipo de trato con los habitantes de la Tierra, ni inclinarse ante sus dioses en adoración.

Dios sólo pide la devoción de todo corazón de Su Pueblo, a quien ama tanto. Como una esposa fiel, Dios es celoso por el amor de Su querida novia.

“No te postrarás ante ningún otro dios, pues el Señor, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso [El Kana] es.” (Éxodo 34:14)

Su Presencia: La Marca del Pueblo de Dios

“Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo, Delicias a tu diestra para siempre.” (Salmo 16:11)

La mayoría de la gente trata de encontrar un sentido a la vida mediante la búsqueda de la paz de la mente, la realización, el amor, la felicidad y la riqueza, pero, en realidad, la única cosa que quizá todos estamos realmente buscando y necesitando tan desesperadamente, se puede encontrar solamente en la presencia del Dios Todopoderoso, El Shadai, El Elyon (Dios por encima de todo).

En Su presencia encontramos alegría, descanso y una paz que sobrepasa todo entendimiento. En nuestras vidas agobiadas, estas cualidades pueden ser difíciles de alcanzar. Algunas personas toman vacaciones exóticas y se miman en los balnearios para encontrar el verdadero descanso y paz, pero se decepcionan por la corta duración del alivio. El hecho es que muchas personas hoy en día están cansadas y agobiadas por las preocupaciones e inquietudes de la vida.

Yeshúa extiende una maravillosa promesa, que podemos llegar a Él y hallar descanso para nuestras almas. Él dice,

“Venid a Mí todos los que estáis trabajados y agobiados, y Yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.” (Mateo 11:28-30)

Así como Moisés se negó a seguir adelante sin la presencia de Dios, este debe ser el caso para nosotros también.

¿Por qué queremos intentar hacer cualquier esfuerzo en el que la presencia de Dios no está con nosotros?

Podemos estar muy agradecidos de que Dios envió a Su Hijo a nacer en la tierra como el Mesías. Su nombre fue llamado Imanuel, que en hebreo significa Dios con nosotros.   (Isaías 7:14)

Dios ha prometido en Su Palabra que Él nunca nos dejará ni nos abandonará. Es su presencia con nosotros la que nos distingue de otras personas.

Los pastores a veces colocan una marca especial en sus ovejas, tales como pintura en aerosol de color rosa, con el fin de que sus propias ovejas se puedan distinguir de las ovejas de otras manadas.

Yeshúa nos dijo que la marca distintiva que estará en las ovejas que Él llama, es Su propio amor. Es por el amor que mostramos a otros por el que somos distinguidos como sus discípulos, diferentes de todas las demás personas que están sobre la faz de la tierra.

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a otros.” (Juan 13:35)

Durante Sucot, nos regocijamos en la presencia de Dios, recordando cómo Dios liberó a más de dos millones de personas de Egipto. Ellos se fueron sin la protección de un ejército entrenado, sino confiando en la presencia protectora de Dios que los mantendría seguros en el desierto, el cual era un lugar peligroso lleno de todo tipo de amenazas para sus propias vidas.

Y a pesar de que vivieron en refugios temporales, Dios los protegió, protegiéndolos con Nubes de Gloria, sobrenaturalmente proveyéndoles todas sus necesidades.

Las estructuras llamadas sucot en las que el pueblo judío come, se divierte y, en las que a menudo viven en toda esta festividad de una semana, nos recuerdan las tiendas en las que los israelitas vivieron mientras peregrinaron por el desierto.

Las endebles paredes y el techo incompleto nos recuerdan que Dios mantuvo a los israelitas a través de cada tipo de peligro. Estas cabañas nos recuerdan que, aunque la vida es frágil, la presencia de Dios es suficiente para satisfacer cualquier desafío.

Porción de la Haftará: Celebrando Su Presencia en Jerusalén

La Haftará (porción profética) para este Shabat es sobre la guerra de Gog y Magog, que ha de tener lugar antes de la redención final en los últimos los tiempos.

¿Por qué esta parte es leída durante la fiesta de Sucot? Los sabios determinaron hace tiempo que esta guerra se llevará a cabo durante el mes de Tishré, el séptimo mes durante el cual tiene lugar Sucot.

La guerra de Gog y Magog, tal como se describe en el libro del profeta Ezequiel, es muy similar a la guerra que se describe en el capítulo XIV de Zacarías. Este pasaje, que se lee en el primer día de Sucot, nos cuenta que se requerirá que todos los pueblos sobrevivientes de la guerra comparezcan ante la presencia del Dios de Israel durante Sucot (Fiesta de los Tabernáculos).

“Y sucederá que todos los que sobrevivan de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año a postrarse ante el Rey, ante el Señor de los Ejércitos, y a celebrar la solemnidad de los Tabernáculos.” (Zacarías 14:16)

La profecía relacionada en Ezequiel 38 establece que las naciones circundantes hacia el norte como Rusia (Magog), hacia el este como Irán (Persia), hacia el oeste como Libia (Put), bajo la dirección de Gog, invadirán a Israel. Sin embargo, Dios no abandonará Su pacto eterno con Abraham: Él declara Su celo sobre Su pueblo y Su tierra y se compromete a destruir a sus enemigos:

“En aquel tiempo, cuando Gog venga contra la tierra de Israel, dice Adonay Elohim, acontecerá que mi ira se levantará con mi aliento. Porque en mi celo y en el fuego de mi ira, he predicho que de seguro en aquel tiempo habrá un gran sacudimiento en la tierra de Israel.” (Ezequiel 38:18-19)

Dios, quien está en control de todas las grandes fuerzas de la naturaleza, utilizará un terremoto, granizos gigantes, inundaciones, pestilencia y sangre, fuego y azufre, para destruir las hordas de personas que se atrevan a venir contra Israel.

“Y Yo litigaré contra él con peste y con sangre, y haré llover sobre él, y sobre sus hordas, y sobre los muchos pueblos que están con él, un aguacero impetuoso, un gran granizo, y fuego y azufre.” (Ezequiel 38:22)

Y, sin embargo, será a través de este juicio que la gloria y la grandeza de Dios será revelada ante las naciones gentiles para que lleguen a conocer que el Dios de Israel es el Dios de la Creación.

“Así me engrandeceré y me santificaré, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones, y sabrán que Yo soy el Señor [YHVH].” (Ezequiel 38:23)

Puedan el judío y gentil en todas las naciones llegar a conocer la grandeza y santidad del Señor y Su amor protector para Su nación, Israel.

Y puedan todos los que le conocen, abrazar con alegría Su presencia haciendo tabernáculo con Él todos los días, especialmente durante esta temporada festiva de Sucot.

Fuente: messianicbible.com

Vea también

sucot

El significado de la Fiesta de Sucot

La Fiesta de Sucot es una de mis favoritas. Todas las fiestas de Dios están ...

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *