Parashat Ki Tetzé / כי תצא / Cuando salgas: “El árbol y la Maldición”

  • Ki tetzé (כי תצא | Cuando salgas)
  • (17 de septiembre, 2016 | 14 de Elul, 5776 | יד באלול תשע”ו)
  • Torá: Deuteronomio 21:10–25:19
  • Haftará: Isaías 54:1–10
  • Evangelio: Lucas 23:1-25; 1 Corintios 5:1–5

Pensamiento:

Rabino Meir dijo: Hay una parábola sobre este asunto. ¿A qué puede ser comparado? Se puede comparar a dos hermanos gemelos idénticos. Ambos vivían en cierta ciudad. Uno fue designado rey, y el otro se convirtió en un bandido. A la orden del rey colgaron el bandido. Pero todo el que lo vio colgando allí, dijo: ¡El rey ha sido colgado! Por lo tanto, el rey emitió una orden y fue bajado. (Sanhedrín 46b)

Resumen

“Cuando salgas [ki tetzé] a la batalla contra tus enemigos, y el Señor tu Dios los entregue en tu mano…” (Deuteronomio 21:10)

La semana pasada, la Parashat Shoftim se enfocó de forma bastante amplia en el sistema de culto, los procedimientos judiciales, y la administración de la nación.

La porción de esta semana de la Escritura, la Parashat Ki Tetzé, incluye 74 de los 613 preceptos contenidos en la Torá. Estos mandamientos incluyen diversas leyes criminales, civiles, y de familia, así como deberes morales y religiosos de los israelitas. 

La Maldición y la Muerte en un Árbol

imagen1Esta porción de la Torá tiene una recopilación muy práctica de las enseñanzas que se ocupan de lleno con la mayoría de las situaciones de la vida real: desde los derechos de herencia de los primogénitos, de cómo tratar a los niños tercos y rebeldes; de regresar objetos perdidos a su dueño, de la construcción de vallas de seguridad alrededor del techo de una casa con el fin de evitar la pérdida de una vida; de la protección de los seres vivos, de cómo tratar el cuerpo del difunto.

El tratamiento ético de un cadáver se extiende a los criminales colgados en un árbol después de haber sido condenados por un delito capital. Tienen que ser derribados y enterrados en el mismo día. Los cuerpos no podían ser dejados durante la noche, ya que cualquiera que es colgado de un árbol es considerado maldito por Dios.

“Cuando algún hombre haya incurrido en sentencia de muerte, y en efecto haya muerto, y lo cuelgas en un árbol [וְתָלִ֥יתָ אֹתֹ֖ו עַל־עֵֽץ, vetalita otó al-etz], su cadáver no pasará la noche en el árbol. Sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado” (Deuteronomio 21:22-23)

La palabra hebrea para árbol es etz (עֵץ); la frase “y lo cuelgas de un árbol” se refiere a la muerte como resultado de colgarlo de un árbol o de mostrar un cadáver en un árbol después de su ejecución.

Esto es al menos en parte porqué un hombre rico llamado José pidió bajar el cuerpo de Yeshúa (Jesús) de la estaca de la ejecución.

“Llegado el atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, de nombre José, el cual también se había hecho discípulo de Yeshúa. Éste se acercó a Pilato y pidió el cuerpo de Yeshúa. Entonces Pilato mandó que le fuera dado. Y José, tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en su sepulcro nuevo que había excavado en la roca…” (Mateo 27:57–60)

Pero Yeshúa no era culpable de un delito capital, entonces ¿por qué fue expuesto a la muerte en un árbol?

De acuerdo con la interpretación legal judía sacerdotal que se encuentra en la halajá (literalmente, el camino) el que fuera culpable de traición o blasfemia sería colgado para muerte en un árbol en exhibición ante la gente que había traicionado y ante Dios que había blasfemado. Esta interpretación de Deuteronomio 21:22-23 se encuentra en las primeras traducciones arameas de la Biblia y en la literatura rabínica.

Los líderes judíos, por lo tanto, vieron el colgamiento de Yeshúa como una “prueba” de que Él blasfemó del Señor proclamando ser el Mesías; en su interpretación, ningún verdadero Mesías sería colgado de un árbol y se convertiría en una maldición de Dios.

Sin embargo, esta porción de la Torá nos ayuda a ver cómo Yeshúa tomó la completa medida de la maldición en nombre nuestro, siendo colgado de un árbol.

Ahí en el árbol, Yeshúa tomó sobre sí la maldición que estaba destinada para nosotros, aceptando el castigo por nuestros pecados y experimentando por primera vez qué se siente el estar separado de Dios debido a la transgresión.

Esto es a lo que el profeta Isaías se refirió cuando escribió:

“Él mismo cargó con nuestras enfermedades y llevó nuestros dolores; y nosotros lo consideramos como herido, azotado y humillado por Dios. Pero Él fue traspasado por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El precio de nuestra paz cayó sobre Él, y por su herida fuimos sanados.”  (Isaías 53:4–5)

Pablo, un ex fariseo, también se refirió a la maldición cuando escribió:

“El Mesías nos libertó de la maldición de la ley, hecho maldición por nosotros, porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.”  (Gálatas 3:13)

Ahí en el árbol, Yeshúa tomó todas nuestras maldiciones para que pudiéramos experimentar sus bendiciones. Los que siguen a Yeshúa ya no están apartados de Dios, sino que tienen Sus leyes inscritas en sus corazones.

La Santidad y las Leyes de Dios

Tener las leyes de Dios escritas en nuestros corazones significa que el carácter y la naturaleza de Dios nos son conocidos de una forma muy personal, no a través de leyes externas en tablas de piedra, sino internamente en nuestras propias almas.

Eso no quiere decir que podemos darle la espalda a la Torá, la cual nos ayuda a comprender mejor la santidad y la naturaleza misma de Dios.

Vemos en esta Parashá que el pecado tiene un alto costo. Por ejemplo, mientras que el Decálogo (Diez Mandamientos) nos ordena honrar a nuestros padres, esta porción especifica que la desobediencia sostenida a los padres es un delito capital.

La sanción por violar esta ley nunca se llevó a cabo en Israel, pero se convirtió en una ley más que ideal que hizo hincapié en el respeto de los padres. Nótese, no obstante, que esta ley parece describir a un hijo que es un hombre adulto, lo que indica que Adonai (el Señor) sostiene que nunca se es demasiado viejo para venerar a nuestros padres.

A medida que leemos esta porción de la Torá, vemos que Dios se ocupa de la santidad, la misericordia y la justicia. Por ejemplo, los esclavos escapados que buscaban refugio no serían entregados de nuevo a sus amos, sino que se les debía dar un lugar de refugio.

Dios no sólo se preocupa por la dignidad de los esclavos, Él incluso se preocupa por los pájaros que Él creó, diciendo:

“Si encuentras delante de ti un nido de pájaro con polluelos o huevos, en cualquier árbol o en el suelo, y la madre está echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás a la madre con las crías. Sin falta soltarás a la madre y podrás tomar para ti las crías, a fin de que te vaya bien y prolongues tus días.”  (Deuteronomio 22:6–7)

Yeshúa nos dice que, si nuestro Padre Celestial se preocupa y provee a los pájaros del cielo, entonces podemos estar seguros de saber que Él proveerá para nuestras necesidades también.

“Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”  (Mateo 6:26)

Las leyes éticas y morales previstas en la Parashat Ki Tetzé cubren varios casos del matrimonio. Entre ellos se encuentra el caso de una mujer cuyo segundo marido ha muerto o se ha divorciado de ella.

Esta Parashá establece que su primer marido no puede volver a casarse con ella (Deuteronomio 24:4).

Otro ejemplo es el del matrimonio del levirato (yibbum). Si un hombre muere dejando una viuda sin hijos, el hermano del hombre tiene la responsabilidad de casarse con la viuda a fin de continuar el linaje de su hermano, por lo que el fallecido puede heredar a través del hijo del levirato su parte en la herencia de la propiedad.

Esta Parashá también describe la prohibición de un hijo de casarse con la ex esposa de su padre, así como otras violaciones de la ley del matrimonio.

Las leyes en Ki Tetzé también incluyen el pago a los trabajadores oportunamente, y permiten que los que trabajan para usted, puedan comer mientras trabajan (no amordazar el buey).

A su vez, aquellos préstamos monetarios a un hermano judío, tenían prohibido ser recuperados con intereses de su préstamo.

Ki Tetzé continúa siendo relevante en el mundo de hoy.

A pesar de que, en nuestra sociedad moderna, la transexualidad y el travestismo es cada vez más aceptado y común, la Torá dice claramente que los que practican tales actos son una abominación para Dios:

“No habrá sobre la mujer objeto de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer, porque es abominación al Señor tu Dios cualquiera que hace tales cosas.”  (Deuteronomio 22:5)

Parece que hay tanta confusión en nuestros días en relación con el género y la identidad sexual, que es bueno tener la sólida roca de la Palabra de Dios que nos muestra dónde pararnos sobre estos temas controversiales.

A pesar de lo que algunos creen, las mujeres son tradicionalmente bien tratadas en el judaísmo. Incluso una mujer extranjera cautiva sería respetada, inclusive dándosele un tiempo para llorar la pérdida de sus padres.

La ley garantiza su dignidad y provee para ella un trato ético y protección legal.

“Si entre los cautivos ves alguna mujer hermosa, y te prendes de ella, y desees tomarla por mujer tuya, la introducirás en el interior de tu casa, y ella rapará su cabeza y se cortará las uñas. Luego se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en tu casa llorando a su padre y a su madre durante un mes. Después podrás allegarte a ella, y tú serás su marido y ella tu mujer.” (Deuteronomio 21:11-13)

Si el hombre israelita decide que ya no la quiere como su esposa, debe permitir dejarla ir libre y no puede venderla como esclava a otro.

Estos versos sobre mujeres cautivas, se interrumpe con la esposa no-amada y el hijo primogénito. En una situación de múltiples esposas, el hijo primogénito de un hombre nacido de la no-amada debe recibir su herencia de doble porción. En otras palabras, el padre no puede dar la primogenitura al hijo de la mujer amada.

La Doble Porción de Israel

doble porciónLos versos en esta porción de la Torá sobre la herencia y la victoria en la guerra traen a la mente la batalla final de los últimos tiempos. De acuerdo con el judaísmo rabínico, el Mesías (Mashíaj) irá a la guerra contra los enemigos de Israel y tendrá éxito en la batalla.

Sabemos que viene un día en que todas las naciones se reunirán para dar batalla contra Israel; pero Yeshúa el Mesías va a luchar por Israel y obtendrá la victoria. Todos los despojos de las naciones serán entregados en las manos del pueblo de Israel.

En ese día, recibiremos de vuelta todo lo que el enemigo ha robado de nosotros. Dios restaurará los años que los enjambres de langostas han devorado (Joel 2:25); y recibiremos una porción doble en nuestra tierra. ¡Aleluya!

“En lugar de vuestra vergüenza tendréis doble honra, y en vez de humillación gritarán de júbilo por su herencia. Por tanto, poseerán el doble en su tierra, y tendrán alegría perpetua.”  (Isaías 61:7)

Fuente: messianicbible

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Un comentario

  1. Buenas tardes quisiera saber si tienen un lugar en el cual se reúnen

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