Parashat Re’é / ראה / Mirad: “Un camino a elegir”

  • Re’é (ראה | Mirad)
  • (3 de septiembre, 2016 | 30 de Av, 5776 | ל באב תשע”ו)
  • Torá: Deuteronomio 11:26–16:17
  • Haftará: Isaías 54:11–55:5
  • Evangelio: Mateo 7:7-29
  • Lectura de Shabat Rosh Jódesh: Isaías 66:1–24

camino

Mirad (Re’é, רְאֵה)”, dice Moisés al pueblo de Israel, “Hoy os doy a elegir entre la bendición y la maldición: bendición, si obedecéis los mandamientos que yo, el Señor vuestro Dios, hoy os mando obedecer; maldición, si desobedecéis los mandamientos del Señor vuestro Dios y os apartáis del camino que hoy os mando seguir, y os vais tras dioses extraños que jamás habéis conocido.” (Deuteronomio 11:26-28)

La semana pasada en Parashat Ékev, Moisés prometió a los israelitas que, si obedecían a los mandamientos de la Torá, prosperarían en la Tierra Prometida.

Esta semana, mientras los hijos de Israel están a punto de cruzar el Jordán, Dios pone delante de la gente dos direcciones separadas y distintas: un camino de bendición, si eligen obedecer los mandamientos de Dios y un camino de maldición, si optan por caminar en desobediencia a las leyes.

Estas dos direcciones, la bendición y la maldición, han de ser proclamadas en dos cumbres de la Tierra: el monte Gerizim y el monte Ebal.

“Ahora será, cuando el SEÑOR vuestro Dios os haya hecho entrar en la tierra que vais a poseer, vosotros bendeciréis el monte Guerizín y maldeciréis el monte Ebal.” (Deuteronomio 11:29)

A cada uno de nosotros nos ha sido dada esta misma opción de seguirle a Él o no; de hecho, toda la dirección de nuestras vidas depende de cuál es el camino que elijamos, el camino de la bendición o la maldición.

Yeshúa (Jesús) el Mesías también nos habló de dos caminos, el camino estrecho que conduce a la vida, y el camino ancho que lleva a la destrucción. Por desgracia, parece que pocos escogen el camino estrecho. La mayoría transita ese amplio camino de destrucción.

“Entrad por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran.” (Mateo 7:13-14)

¿Por qué Yeshúa, quien es la Puerta a la salvación, nos dice que el camino de la bendición es difícil, y que pocos entran en Su puerta?

Debido a que cada día, tenemos que tomar decisiones difíciles entre lo que desea nuestra naturaleza carnal y lo que está alineado con el Rúaj HaKódesh (Espíritu Santo), obedecer a Dios requiere que crucifiquemos los deseos de nuestra carne.

“He sido crucificado con el Mesías, y ya no vivo yo, sino que el Mesías vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.” (Gálatas 2:20)

Mantenerse en el Camino de la Bendición Durante las Pruebas

Por desgracia, el orgullo humano, el amor al pecado, y la oposición de las fuerzas espirituales de las tinieblas, mantienen a muchos transitando el camino ancho de la destrucción, lo que les impide entrar en una vida de bendición a través de la obediencia a Dios.

Además, también muchos nuevos creyentes piensan que, al llegar a la fe en Yeshúa y vivir una vida de obediencia a Dios, se supone que todos los problemas y pruebas de la vida desaparecen.

Yeshúa no prometió esto. De hecho, Él nos aseguró que en esta vida vamos a tener problemas. Él mismo fue perseguido, al igual que Sus seguidores.

A pesar de ello, no tenemos que desanimarnos. Podemos estar de buen ánimo, alegres en el Señor, porque Él ha vencido al mundo.

“Yo os he dicho estas cosas para que en mí tengáis paz. En este mundo tendréis aflicciones, pero ¡tened ánimo! Yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

“Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” (Romanos 8:37)

La elección de obedecer los mandamientos de Dios en tiempos de problemas no siempre es fácil, especialmente cuando todo el mundo parece estar yendo en una dirección diferente.

Ir en contra de la corriente puede tomar una gran cantidad de esfuerzo y determinación, ya sea para el desove del salmón o para las personas que desean vivir una vida justa. Esto requiere un esfuerzo de nadar contra la corriente.

El simple hecho de tomar la decisión de obedecer a Dios puede ser muy doloroso. Yeshúa experimentó esto en el huerto de Getsemaní cuando se enfrentó a la decisión de someterse a Dios hasta el punto de la muerte en el madero.

Fue aquí, en el valle oscuro de la decisión que la batalla fue ganada, cuando Yeshúa dijo, “Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya.”  (Lucas 22:42)

Esta decisión era tan angustiosa para Yeshúa que Él parecía como si sudara gotas de sangre: “Pero, como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre que caían a tierra.”  (Lucas 22:44)

Nosotros, en realidad, no podemos sudar gotas de sangre, pero podemos llegar a un cruce de caminos en nuestras vidas donde también hay que decidir si obedecer a la voluntad de Dios o elegir nuestro propio camino, y el costo puede parecer ir más allá de lo que podemos soportar. Pero Dios ha prometido que Su gracia es suficiente para nosotros en cada circunstancia.

Elegir obedecer a Dios nos conducirá a la bendición; sin embargo, es posible que no llegaremos a recibir el premio completo sino hasta el Cielo.

Por esa razón, tenemos que vivir siempre con una perspectiva eterna, no permitiendo que las pruebas de la vida debiliten nuestra fe.

“Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes le aman.”  (Santiago 1:12)

Los Pasos en el Camino de la Bendición

“Porque eres pueblo consagrado al SEÑOR tu Dios. Él te eligió de entre todos los pueblos de la tierra, para que fueras su posesión exclusiva.”  (Deuteronomio 14:2)

Esta Parashá hace hincapié en que el camino de la bendición no incluye seguir dioses falsos o falsos profetas. Todos los elementos de la adoración pagana deben ser purgados de nuestro estilo de vida, para que podamos ser el pueblo santo que Dios nos ha llamado a ser.

El camino estrecho descrito en Re’é incluye los mandamientos de Dios en relación con el consumo de animales puros e impuros: “No comas ningún animal abominable.” (Deuteronomio 14:3)

Aunque muchos cristianos consideran estos mandamientos dietéticos abolidos, Yeshúa no apoya este tipo de pensamiento.

Él hizo esta asombrosa declaración: “No penséis que he venido a anular la Ley o los Profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento… Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.”  (Mateo 5:17–19)

El camino de la bendición también incluye dar el diezmo a los Levitas, quienes eran dependientes de las personas para su sustento: “Pero ten en cuenta a los levitas que vivan en tus ciudades. Recuerda que, a diferencia de ti, ellos no tienen patrimonio alguno.”  (Deuteronomio 14:27) 

A su vez, la generosidad hacia los pobres también es importante.

Dios dijo que abriéramos nuestra mano y nuestro corazón para dar al pobre en nuestra tierra, “Cuando en alguna de las ciudades de la tierra que el SEÑOR tu Dios te da veas a un hermano hebreo pobre, no endurezcas tu corazón ni le cierres tu mano. Antes bien, tiéndele la mano y préstale generosamente lo que necesite.”  (Deuteronomio 15:7–8)

La prosperidad y la bendición financiera no son simplemente el resultado del trabajo duro. Tampoco se debe a nosotros porque seamos creyentes. Depende de ejercer los principios espirituales de la siembra y la cosecha. A medida que damos, se nos dará de nuevo a nosotros (Lucas 6:38). Dios nos bendecirá si sembramos semillas generosas en dar a los pobres y a los fieles servidores de Dios.

“No seas mezquino sino generoso, y así el SEÑOR tu Dios bendecirá todos tus trabajos y todo lo que emprendas.”  (Deuteronomio 15:10)

Elegir el Camino a la Vida Eterna

“Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.”  (Isaías 53:5)

Una de las elecciones más importantes que cada uno de nosotros debe tomar, es si desea recibir o no a Yeshúa el Mesías como expiación por todos nuestros pecados, y a través de él recibir la vida eterna.

Nuestra redención mesiánica (liberación / salvación / entrada en la vida eterna) no es algo que simplemente leemos u oímos ser predicado. Es una realidad no tan lejana.

Cuando Yeshúa regrese, Él vendrá en las nubes, y todo ojo le verá (יראו – de la misma raíz que el imperativo “mirad o contemplad” – Re’é) a Él.

“¡Mirad que viene en las nubes! Y todos le verán con sus propios ojos, incluso quienes le traspasaron; y por él harán lamentación todos los pueblos de la tierra. ¡Así será! Amén.”  (Apocalipsis 1:7)

Esta Escritura del Nuevo Pacto acerca de la Segunda Venida del Mesías se basa en varias profecías mesiánicas en las cuales los profetas hebreos también prevén a Adonai viniendo en las nubes:

“Profecía contra Egipto: ¡Mirad a Adonai [YHVH]! Llega a Egipto montado sobre una nube ligera. Los ídolos de Egipto tiemblan en su presencia; el corazón de los egipcios desfallece en su interior.”  (Isaías 19:1)

“En esa visión nocturna, vi que alguien con aspecto humano venía entre las nubes del cielo. Se acercó al venerable Anciano y fue llevado a su presencia.” (Daniel 7:13)

Un día, ¡todos vamos a ver al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes con gran poder y gloria! Hasta que llegue ese día, podemos elegir por caminar en fidelidad y diligencia en el camino de la bendición, cumpliendo Sus mandamientos.

“—Dichosos más bien —contestó Yeshúa— los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.” (Lucas 11:28)

El tiempo es corto. Yeshúa regresa pronto.

Haga una diferencia en estos últimos días con sus oraciones y siendo un buen administrador de las bendiciones que Dios ha derramado sobre usted, úselos para ayudar a llevar las Buenas Nuevas de Yeshúa a la Tierra Santa.

“‘Traed íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Probadme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y ved si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.’”  (Malaquías 3:10)

Fuente: Messianicbible

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