El Peso de Shabat

Proclamando y celebrando el Shabat, estamos dando testimonio de la unidad de Dios.

POR AARON EBY

shabatYeshúa enseñó que las materias de peso de la Torá son la justicia, la bondad y la fe. Pero el mandamiento de guardar el Shabat fue dado en el Monte Sinaí en medio de fuego, el humo y el estruendo de la voz de Dios. Los sabios incluso dicen que guardar el Shabat equivale a todos los mandamientos. ¿Es este un mandamiento de peso o no?

En los Diez Mandamientos, la Torá dice, “Seis días trabajarás, y harás toda tu labor” (Éxodo 20:9). Una frase, con énfasis en diferentes palabras, puede significar cosas vastamente distintas, por ejemplo: Yo no comeré tu comida. Yo no comeré tu comida. Yo no comeré tu comida. Yo no comeré tu comida. Yo no comeré tu comida.

Partamos por esto, ¿uno debe hacer un trabajo por cada uno de los seis días? ¿Quiere decir que cualquier trabajo que usted hace debe suceder durante esos seis días? ¿O quiere decir que todo el trabajo se tiene que hacer, en otras palabras, usted debe haber terminado con su trabajo al final de esos seis días?

Pero consideremos por qué guardamos Shabat: “Porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que hay en ellos, y descansó en el séptimo día” (Éxodo 20:11). Nuestra observancia del Shabat es una imitación de Dios. ¿En qué sentido hizo Dios todo su trabajo en seis días?

He aquí un pasaje que leemos todos los viernes por la noche en nuestra mesa de Shabat:

Así fueron acabados los cielos y la tierra y todo su ejército. Y en el día séptimo ’Elohim acabó su labor que había hecho, y en el día séptimo cesó de toda su labor que había hecho. Y bendijo ’Elohim el día séptimo y lo santificó, porque en él cesó ’Elohim de toda su obra que había creado para hacer. (Génesis 2:1-3)

Sobre la base de este pasaje, ¿en qué sentido Dios hizo todo su trabajo en seis días? Este dice que Dios había finalizado con todo su trabajo al final de esos seis días. Dios descansó porque no había más trabajo de creación que hacer.

Nuestro descanso de Shabat se supone que debe imitar a Dios. ¿Cómo podemos esperar tener hecho todo nuestro trabajo para el viernes por la tarde? A veces toma más de una semana hacer algo, y lo mejor que podemos hacer es ponerlo en espera hasta que el Shabat haya terminado.

La revelación en el Sinaí no fue la primera exposición que los israelitas tuvieron del Shabat. En la historia del maná, nos encontraremos con un lenguaje que se asemeja mucho a la orden en el Monte Sinaí.

Y sucedió que en el sexto día recogieron pan doble, dos homeres para cada uno, y todos los principales de la congregación acudieron a Moisés, y se lo declararon. Y él les dijo: Esto es lo que el Señor ha explicado: Mañana es shabat, shabat santo para el Señor. Lo que habéis de hornear, hornead, y lo que habéis de cocinar, cocinad, y todo lo que sobre, depositadlo para conservarlo hasta la mañana. Y lo depositaron hasta la mañana, como Moisés había ordenado, y no hedió ni hubo en él gusano. Y Moisés dijo: Comedlo hoy, porque hoy es shabat para el Señor. Hoy no lo hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis, pero en el séptimo día, el shabat, no lo habrá en él. (Éxodo 16:22-26)

Mire de cerca el paralelismo entre este verso y los Diez Mandamientos: “Seis días trabajarás, y harás toda tu labor, pero el séptimo día es Shabat (reposo) para el Señor tu Dios. En él no harás ningún trabajo”.

Recolectar, hornear, y hervir maná se debe hacer antes de Shabat. Pero no sólo deben hacerse antes de Shabat, deben ser hechos en preparación para el Shabat. No sería suficiente recolectar, hornear, y hervir el maná para el viernes y dejar las cosas así. Si usted hiciera eso, a pesar de ello no habría hecho todo su trabajo, ya que no estaría preparado para el descanso del Shabat.

Esto nos enseña que el trabajo que hacemos en los seis días de trabajo no es por causa de ellos. Tampoco descansamos en Shabat con el fin de recargar y volver al trabajo. Por el contrario, el Shabat representa el propósito y el objetivo de nuestra vida, todo nuestro trabajo durante la semana es la preparación para el Shabat.

Según Éxodo 20, guardar el Shabat es imitar a Dios en su obra de la creación. En este sentido, todas las semanas de nuestras vidas recreamos el relato de la creación. Dios descansó porque la obra de la creación fue hecha, no había dejado tareas pendientes para que alguien más las completara. Si el texto simplemente nos dice que Dios pasó seis días creando, otra religión podría afirmar que su dios tomó desde allí y creó más cosas. Sin embargo, al descansar, declaró su dominio último y exclusivo sobre la creación. Cuando descansamos, asimismo, declaramos que nuestro Dios es el único Dios, el creador del cielo y de la tierra. Proclamando y celebrando el Shabat, estamos dando testimonio de la unidad de Dios.

En cierto modo, uno podría decir que, si se toma la creencia en un solo Dios y se traduce en una acción, ésa sería Shabat. En última instancia, la razón por la que trabajamos durante seis días es para que el séptimo día podamos descansar y proclamar la unidad de nuestro Dios.

Esto explica por qué el Shabat tiene tanto peso. Es la antítesis y el rechazo de la idolatría. Es equivalente a todas las mitzvot (mandamientos) porque representa la creencia y la devoción a Dios, un principio sobre el cual todos los demás mandamientos dependen en última instancia. Yeshúa dijo que los asuntos de peso de la Torá son la justicia, la bondad y la fe – y el Shabat, si es realmente observado por el poder del Espíritu de Dios en nuestras vidas, es la fe.

En resumen: Debemos trabajar y terminar toda nuestra obra de cada semana en preparación para el Shabat, y con esto declararemos la unidad del único Creador, el Elohé Israel [Dios de Israel].

Fuente: FFOZ

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