Parashát Toldót / תולדות / Generaciones: “Isaac Ora por Rebeca”

  • ׂ14 de noviembre, 2015 | 02 de Kislev, 5776 | כסלו ב תשע”ו)
  • Torá: Génesis 25:19-28:9
  • Haftará: Malaquías 1:1-2:7
  • Besorá Tová: Lucas 3:1-18

Resumen de la Porción

La sexta lectura del libro de Génesis se denomina Toldot (תולדות), que significa “generaciones”. Se llama así porque la porción de la Torá comienza con las palabras “Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham” (Génesis 25:19). Toldot nos cuenta la historia del nacimiento de Jacob y Esaú y su lucha por el derecho de primogenitura y la bendición de su padre Isaac. También aprendemos sobre las pruebas de Isaac y sus dificultades en la tierra de Canaán. La porción concluye con el engaño de Jacob a Isaac con el fin de procurar la bendición familiar.

Pensamiento para la semana:

Las oraciones de los justos: el Talmud dice: “¿Por qué eran estériles nuestros antepasados? Porque el Santo, bendito sea, anhela oír la oración de los justos” (T.B. Yevamot 64a).

Comentario:

Y suplicó Isaac ante YHVH por su mujer, que era estéril. Y YHVH atendió el ruego, y concibió Rebeca su mujer. (Genesis 25:21, BTX)

IsaacAl igual que la esposa de Abraham, Sara, era estéril, la esposa de Isaac, Rebeca, también era incapaz de tener hijos. Durante veinte años, ella e Isaac trataron de tener un hijo. Es normal que una pareja desee hijos, pero para Isaac era crítico. Él era el heredero de las grandes promesas dadas a Abraham su padre. Si él no tenía hijos, esas promesas no podían pasar a la siguiente generación. Isaac se tornó hacia el SEÑOR y le rogó en nombre de Rebeca.

Rashi hace dos notas sobre el texto hebreo de Génesis 25:21. Cuando dice que Isaac oró, utiliza una palabra que implica súplica. Rashi explica que esto significa que Isaac persistentemente oraba por ella. Podemos suponer que Isaac había estado orando a lo largo de los veinte años por su esterilidad. Esta es una persistente oración.

Yeshúa nos enseña a orar persistentemente. Él dijo que la oración persistente puede ser comparada con una viuda quien continuamente suplicaba al juez local para que oyera su caso. Aunque el juez no temía a Dios ni a los hombres respetados, decidió oír su caso para que ella no lo desgastara con insistencia. Si la súplica persistente funciona en un juez injusto que no tiene temor de Dios ni los hombres, ¿cuánto más será movido el Juez justo del universo para responder a nuestras súplicas?

Yeshúa dijo otra parábola sobre el poder de la oración persistente. La comparó con un hombre que necesitaba pedir prestado alimentos a su vecino para alimentar a un invitado inesperado, pero su vecino ya se había ido a la cama. El hombre continuó implorando a su vecino hasta que el hombre finalmente se levantó de la cama y le dio lo que necesitaba. Si la súplica persistente funcionó en un perezoso y reacio vecino, cuánto más en Dios, que no se adormece ni duerme. (Lucas 11:5-8) Yeshúa nos animó a orar persistentemente, diciendo: “Porque todo el que pide, recibe, y el que busca, halla, y al que llama a la puerta, se le abre.” (Lucas 11:9, BTX).

Rashi hace una segunda observación sobre el texto hebreo de Génesis 25:21. Él señala que el hebreo dice que “Isaac suplicó al SEÑOR frente a su esposa.” Rashi explica: “Isaac se puso de pie en una esquina y oró mientras Rebeca se puso de pie en la esquina opuesta y rezó.” En otras palabras, Isaac y Rebeca oraron juntos.

El SEÑOR escuchó las oraciones de Isaac y Rebeca y respondió permitiendo a Rebeca concebir. Al igual que la concepción de Sara de Isaac fue una intervención directa milagrosa de Dios, así también pasó con Rebeca. Hay un gran poder en las súplicas de un esposo y una esposa que se comprometen a orar juntos.

Fuente: TorahPortions

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