Yeshua en Yom Kipur

Yeshua en Yom KipurHay muchas maneras en que la ordenanza bíblica del ‘Yom Kipur’, el Día de la Expiación, prefigura la mayor expiación de todas: el sacrificio mismo del Mesías. La lista de mandamientos aparentemente extraños e incluso salvajes de Dios sobre el sacrificio de sangre en la Ley (Torá), pueden ser muchas veces desconcertantes para nosotros en el siglo XXI. Pero cuando miramos cuidadosamente en detalle las instrucciones y lo que está detrás de ellas, puede sernos abrumador cuando empezamos a ver la belleza y la profundidad de la sabiduría de Dios y sus planes proféticos. Sólo se necesita escarbar un poco para encontrar el tesoro.

Iniciativa de Dios

En primer lugar, es importante señalar que este día tan especial en que Dios unilateralmente limpiaría con un borrón y cuenta nueva a todo el pueblo de Israel, fue una idea de Dios. Fue iniciativa suya. No fue del ser humano al venir a él diciendo: “Me siento mal por todo el pecado que estamos haciendo, estoy preocupado en que también hay cosas de las que no soy consciente que podrían estar separándonos, así que por favor ¿podemos concertar algún tipo de indulto un día cada año para así lograr comenzar desde cero?” No. Esta fue idea de Dios. Fue Dios quien estaba más molesto por la distancia entre nosotros de lo que el ser humano lo ha estado desde siempre. Él nos ama más de que nosotros le amamos. Siempre lo ha hecho, y siempre lo hará. ‘Yom Kipur’ es un mecanismo propio de Dios para restaurar la relación entre su santidad misma y su pueblo pecador. De la misma manera, fue Dios quien tomó la iniciativa de enviar a su Hijo para morir por nosotros cuando aún éramos pecadores. Dios instituyó un día en que podría conciliarse con su pueblo: el día de ‘Yom Kipur’, que en última instancia apunta al día del sacrificio de la cruz (el madero).

Dejando atrás vestiduras de esplendor

Normalmente, el traje del sumo sacerdote era de un esplendor deslumbrante. Tenía colores brillantes y un pectoral de piedras preciosas. Pero en ‘Yom Kipur’, el sumo sacerdote estaba obligado a quitarse estas gloriosas vestiduras a cambio de una simple ropa de lino blanco, con el fin de entrar en el lugar santísimo. Ramban, un sabio judío, sugirió que esto era una reminiscencia de un ángel servidor, y que la pureza del simple material blanco simboliza la santidad del día (רמב”ן, ט”ז, ד – Rambán 17,4). Sólo mantenía su turbante. Para todos los fines y propósitos, lucía como cualquier otro sacerdote. Esto prefigura a Yeshúa, nuestro gran sumo sacerdote, dejando de lado sus vestiduras de esplendor celestial y poniéndose en carne humana para convertirse en uno de nosotros – y aún permaneciendo santo.

El sacerdote tenía que ofrecer un sacrificio por sus propios pecados y por los pecados de su casa, para antes estar limpio delante de Dios al ofrecer sacrificios por el pueblo. Habían dos machos cabríos que eran escogidos – uno para ser sacrificado y otro para ser liberado en el desierto, para nunca ser visto nuevamente. El sacerdote tenía que poner sus manos sobre su cabeza, y simbólicamente transferir el pecado de la nación al macho cabrío antes de que desapareciera para siempre. Lo que es una gloriosa imagen de Dios llevando nuestro pecado lejos, tan lejos como está el oriente del occidente, y no recordándolo más.

Aspersión inusual de sangre

Adicionalmente, sólo en este día del año era que el sumo sacerdote tenía permitido entrar en el lugar santísimo, donde se guardaba el Arca de la Alianza. A nadie más le era permitido entrar allí, y el mismo sumo sacerdote sólo lo tenía permitido este único día del año – ‘Yom Kipur’. ‘Kipur’ significa cobertura, o expiación. La parte superior del Arca de la Alianza, la tapa o la cubierta, se denomina ‘kaporet’ en Hebreo, y el sumo sacerdote tenía demandado rociar la sangre del sacrificio sobre ésta cubierta, bajo la mirada de los dos ‘keruvim’ (ángeles con alas, una extendiéndose sobre la otra, que están en la parte superior del arca). Estos dos ‘keruvim’ nos recuerdan a los ángeles que se pusieron al resguardo para evitar que Adán y Eva volvieran a entrar en el jardín del Edén. Ahora estos ángeles miran la sangre entre la santa Ley de Dios, que se mantenía dentro del arca, y la gente que era hecha aceptable ante Dios a pesar de su pecado. Aunque la Ley está ahí, ellos miran la sangre, y el pecado queda cubierto, es expiado.

El sacerdote debía entrar con el incienso delante de él mientras se acercaba el arca, representando las oraciones de los santos de Dios, pero lo que es remarcable es la forma en que los rabinos insisten en que la sangre debía ser rociada sobre él. A diferencia de cualquier otro sacrificio que requiere derramamiento de sangre, en este día más sagrado del año, en la única oportunidad que se tenía de entrar en el “santo de los santos” ante Dios, los rabinos están de acuerdo en que el movimiento del sacerdote debía ser “ke-matzlif” (כמצליף), como si estuvieran azotando alguien. Así es como está escrito en la Mishná (Yoma 5,3):

“Él debía coger la sangre (de las manos) de aquél que la estaba agitando, entrar en el lugar donde ya había entrado, y colocarse de pie en el lugar en el que ya había estado y asperger con ella una vez en dirección superior y siete veces en dirección inferior, pero no como el que pretendiera asperger hacia arriba o hacia abajo, sino como uno que estuviere azotando (kematzlif). Así suele contar: uno, uno y uno, uno y dos, uno y tres, uno y cuatro, uno y cinco, uno y seis, uno y siete. Luego sale y la coloca sobre el pedestal de oro del Santuario.”

Los rabinos repiten esto en Talmud de Babilonia (Tratado de Yoma, 15a):

“¿No hemos aprendido: Él rociaba una vez en dirección superior, y siete veces en dirección inferior? ¿Que era hecho – ‘ke-matzlif’ [como el movimiento de oscilación de un látigo]? ¿Qué significa ‘ ke-mazlif ‘? Rab Yehudá mostró que esto era como [imitando los movimientos de] un azotador.”

Rashi, el famoso comentarista rabínico de la Edad Media, admite que no entiende lo que realmente significa, mientras que Rabi Ovadia Bartenura sugiere que debería ser un movimiento como si se estuviera azotando a alguien desde el otro lado de sus hombros hacia abajo, y algunos incluso han sugerido que originalmente esta palabra era “ke-matzliv” – como una cruz, pero como las obvias implicancias de ésta eran demasiadas para los sabios judíos se cambió por “ke-matzlif”, en su lugar. Si era originalmente como una cruz o no, este es un fenómeno verdaderamente peculiar: ¿encontrarse con Dios sólo una vez al año de esta íntima manera, para luego lanzar la sangre como si se le estuviera azotando en repetidas ocasiones? Pero incluso este mandato rabínico sirve para reforzar la imagen de Dios mismo pagando el precio por nuestros pecados, siendo abatido y sufriendo a manos de la humanidad.

De regreso a cómo debía ser

Durante todo el año, el Tabernáculo absorbía todos los pecados de la gente sacrificio tras sacrificio, día tras día, pero ‘Yom Kipur’ es como pulsar el botón de “reinicio” – desinfectando el lugar de todo el pecado del pueblo durante el año, y volviendo a cero. Este día es llamado un “Shabat shabatón”; un día solemne de reposo. Un sábado de sábados (shabat de shabats) – algo así como el año del Jubileo (el séptimo de los años sabáticos), cuando todo vuelve a su dueño original, de regreso a cómo debía ser. Éste es el objetivo final de Dios al enviar a nuestro redentor, Yeshúa: “restaurarnos a una relación correcta con él, perfecta como lo fue en el Jardín del Edén antes de la Caída”.

Las instrucciones de Dios en la Torá, en Levítico 16 y 23, apuntan claramente a la venida del Mesías, Yeshúa, y cómo él nos redimiría con su sangre un día. Tal como Dios declara a través del profeta Zacarías, “removeré la iniquidad de esta tierra en un solo día.” (Zacarías 3:9) Dios hizo exactamente esto, tal cual dijo que lo haría. Y estamos muy agradecidos de que así lo hiciera.

Fuente: OneForIsrael

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Un comentario

  1. Que Hashem los siga bendiciendo. Abrazos fraternales en Yeshua Hamashiah!

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